martes, 9 de febrero de 2010

Apoyaste tu cabeza en mi y cerraste los ojos, te callaste.
Me entretuve recorriendo la silueta de tu cara con mis dedos
en cada endidura, cada surco, cada cima...
te reconocí aún con los ojos cerrados
me concentré en ti
descubrí la simetría, la calidez, los caminitos lisos, los redondos, los accidentados...

pasaron sólo unos minutos de camino y te dormiste
tuve tiempo para aprenderte, para memorizarte, hasta para dibujarte...

...y para recordar que ya había andado por ahí.

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